sábado, 1 de noviembre de 2008

CUADROCUBO, VALENCIA 400m2 2002


CUADROCUBO es una obra de 400 m2 realizada con pintura acrílica sobre papel, que se expuso en el CLAUSTRO DE LA FACULTAD DE TEOLOGÍA "SAN VICENTE FERRER" DE VALENCIA DEL 9 DE MAYO AL 8 DE JUNIO DE 2002

Dadas sus dimensiones y propiedades el público anduvo por encima del cuadro descubriendo formas y colores, y luego al subir al primer y segundo piso vió a otros visitantes andar por él como ellos lo habían hecho minutos antes.

Este cuadro se expuso durante todo el mes de mayo con el fin de que el público puediera descubrir una nueva sensación plástica al entrar dentro de la obra en lugar de observarla colgada en una Galería. Más tarde se recortaron los trozos que —sobre bastidor y madera— se exponen colgados como si de una obra "normal" se tratara.

Durante la exposición se contemplaron algunos de los bocetos y estudios previos que hicierin posible la realización de semejante obra.

WOLFSBURG 350 m2, 1997


En 1991—ya instalado en París— cuando la idea de la Interacción plástica acababa de nacer tras la colocación del cuadro de 50 m2 "Le Miroir Intérieur", una llamada telefónica en Valencia (en uno de mis muchos viajes de vuelta a casa); de Maurice Peutat antiguo amigo de mi padre que no veía desde hacía 30 años nos sorprendió a todos. Como director de hotel estaba en una feria en Madrid y decidió investigar el paradero de aquel amigo llamado Rodolfo Navarro.

Tras pasar un fin de semana agradable en casa, enseñarle mi estudio, contarse un montón de cosas y retomar viejos caminos olvidados nos dimos cita en Luxemburgo adonde él residía. Unos meses más tarde y de nuevo en París quedé con él para realizar una exposición en su hotel "Follmillen" de Luxemburgo. Cenando en uno de los selectos restaurantes que dirigía me presentó a un amigo suyo llamado Horst Michalzick, periodista de una ciudad alemana : Wolfsburg.

En aquella cena y entre mi francés traducido al alemán por Maurice y el inglés que pronunciaba con acento galo nació un proyecto que culminaría 6 años después. Al contarme la existencia del Museo de Arte Moderno Sloss y del patio que contenía, empecé a relatarle mi proyecto de Interacción Plástica y como se podría colocar en dicho Castillo/Museo. La cena prosiguió rica en explicaciones e intentos de transmitir tan compleja idea a alguien que apenas conocía mi trabajo. Nos separamos con la certeza de enviarle un dossier con fotografías de mis obras para que las hiciera llegar al Museo.

La relación de Maurice con mi padre en valencia —mientras yo residía en París y Melun (a las afueras)— fue creciendo, tras 30 años sin una sola noticia entró en nuestras vidas sin apenas darnos cuenta y con el poder de una alto ejecutivo que montaba hoteles de lujo por Europa. Emprendió el proyecto de la construcción de una gran hotel en Valencia, donde nos vimos todos un poco implicados… él hacía cada vez más viajes a Valencia y yo lo veía en Luxemburgo o Alemania.

Pronto quedamos para, saliendo desde Luxemburgo, llegar a Wolfsburg cerca de Berlín, y poder transmitir mi idea al director del Museo Schloss de dicha ciudad. De allí salí con la cabeza dando vueltas ante las impresionantes salas de exposiciones donde me estaban proponiendo poner mis cuadros. Tras aquella improvisada entrevista y devuelta a mi estudio en Melun prepare mi primer dossier explicativo de lo que sería el cuadro de la transfiguración, los bocetos, acuarelas, dibujos, planos y cálculos.

La idea les gustó y el proyecto se aprobó.

No obstante de ahí hasta poder realizarlo pasaron varios años. Wolfsburg se convirtió en una conocida ciudad aunque solamente hubiera estado una mañana y casi todo el tiempo metido en un despacho, supe a través Horst Michalzick que la crisis del automóvil a principio de los noventa y más la de la firma Wolsvagen repercutía en todos los ámbitos de la ciudad que vivía de aquella mini ciudad de 8 km cuadrados capaz de generar tres mil coches diarios. Cada año volvían a aprobar el proyecto y cada año lo retrasaban al año siguiente. Desde París los faxes y el teléfono sonaban de vez en cuando en inglés o alemán, pero pronto me fui acostumbrando a esa sensación de tener un gran proyecto entre manos que nunca llegaría a realizarse.

Cinco años pasaron, cinco años de cuadros, grabados y esculturas hasta que en febrero de 1996 me propusieran realizar una exposición en el Centro Cultural de Melun: dos salas de 400 m2 con un enorme hall acristalado en el centro. El retraso de Wolfsburg hizo preguntarme... "si no ha salido lo de Alemania... ¿por qué no hacerlo aquí, para esta exposición?". Un paseo por el Palais de Fontainebleau resolvió el problema. Enamorado de su escalera y tras hablar con Monsieur Colette " Conservateur en Chef du Palais" se decidieron fechas y demás detalles.

La Interacción Plástica del Palacio de Fontainebleau se realizo en junio de 1996, en noviembre con la fotografía del conjunto bajo el brazo me presenté en el despacho de la directora de asuntos culturales de la ciudad de Wolfsburg Daniela Gunter, recuerdo como Horst —a pesar de conocerla bien— estaba preocupado por lo inesperado de mi viaje y la inseguridad del resultado, pero con un proyecto como el de Fontainebleau ya realizado Daniela comprendió lo que podría ser en el Schloss y se aprobó de inmediato con fecha 22 de marzo de 1997 para su realización durante dos meses y en agosto para la inauguración.

Resultó curioso que la persona que me brindó el primer contacto de semejante proyecto fuera Maurice y que, tras aparecer inesperadamente después de 30 años de una ligera amistad con mis padres, volviera a desaparecer por completo cuando, al tener que venir con una fuerte suma de dinero para construir el "hotel" en Valencia se esfumó en el aire. Nunca volvimos a saber de él. Durante los meses de estancia en Wolfsburg llegué a saber que seguía buscado por Interpol pero, Horst —su fiel amigo— nunca me dijo nada más.

FONTAINEBLEAU 250 m2, 1996


La primera fusión de piedra y pintura.

Recorrer el palacio de Fontainebleau se había convertido, durante los siete años de mi residencia francesa, en el emblema arquitectónico de una Francia de Castillos imposibles y propiedades majestuosas. A tan solo unos minutos del estudio, los paseos por sus jardines y sus eternos bosques se repetían cada vez que la densidad de una ciudad como París pesaba en el aire y lo cotidiano.

PARÍS TORRE EIFFEL, 50 m2. 1990



1º LE MIROIR IINTERIEUR, París 50 m2

En 1990 el tiempo pasado en París, gracias a una Beca Erasmus, me permitió alimentar unas ansias de espacio y libertad desconocidas en Valencia.

Trabajando en el Palais des Etudes de la Ecole National Supeieure de Beaux Arts de París, pude aprovechar todo lo que el espacio bruto de ese claustro acristalado me ofrecía.

La idea nació en París, como los sueños lo hacen en la ciudad de la luz. La soledad y la falta de horizonte acabó por conquistarme para siempre. La imaginación no tiene límites y un cuadro de 50 metros cuadrados fue el principio de toda una larga historía que me llevaría hasta China y su Gran Muralla.

LE MIROIR INTERIEUR fue el primer cuadro de grandes dimensiones, el boceto de 7 x 7 m capaz de sustentar una idea durante 18 años.